Antibiotic Stewardship: Cómo Reducir Efectos Secundarios con un Uso Apropiado
ene, 1 2026
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Esta herramienta te ayuda a evaluar si tu síntoma requiere antibióticos y cómo usarlos responsablemente
Respuesta rápida basada en evidencia médica y principios de antibiotic stewardship
¿Alguna vez te recetaron un antibiótico por un resfriado y luego te sentiste peor? No eres el único. Cada año, millones de personas reciben antibióticos que no necesitan, y muchos terminan con diarrea severa, infecciones por Clostridioides difficile, o incluso alergias graves. Pero lo peor no es solo lo que te pasa a ti: cada pastilla innecesaria que tomas ayuda a crear bacterias más fuertes, que luego pueden matar a otras personas. La solución no es dejar de usar antibióticos, sino usarlos mejor. Eso es lo que se llama antibiotic stewardship: el uso responsable, preciso y necesario de antibióticos para proteger tu salud y la de todos.
¿Qué es realmente el antibiotic stewardship?
Antibiotic stewardship no es un término complicado para expertos. Es simplemente la idea de dar el antibiótico correcto, en la dosis correcta, por el tiempo correcto, para la infección correcta. No más, no menos. La CDC lo define claramente: es medir y mejorar cómo los médicos recetan y cómo los pacientes toman estos medicamentos. No se trata de prohibir antibióticos, sino de evitar que se usen como remedio universal. Por ejemplo, si tienes una gripe viral, ningún antibiótico te ayudará. Pero si tienes una neumonía bacteriana, un antibiótico bien elegido puede salvarte la vida.En hospitales, los programas de stewardship revisan cada receta de antibiótico. Un farmacéutico especializado pregunta: ¿es realmente necesario? ¿Este antibiótico es el más adecuado? ¿Podemos usar uno más específico y menos potente? ¿Cuántos días realmente necesitas? Estas preguntas no son solo buenas prácticas: son esenciales para evitar daños reales.
¿Por qué el uso inapropiado de antibióticos causa tantos efectos secundarios?
Los antibióticos no son como una bala que solo mata a los malos. Son como una bomba que destruye todo en su camino. Tu intestino tiene billones de bacterias buenas que ayudan a digerir, a fortalecer tu inmunidad y a mantener el equilibrio. Cuando tomas un antibiótico amplio, como la amoxicilina o la ciprofloxacina, no solo matas a las bacterias que te están enfermando. También eliminas a las que te protegen. Y cuando esas bacterias buenas desaparecen, las malas -como Clostridioides difficile- tienen espacio para crecer sin control.
Esto no es teoría. La CDC estima que al menos el 30% de los antibióticos recetados en consultorios y emergencias son innecesarios. Y ese 30% es el que causa el 70% de los casos de diarrea por C. difficile. Esta infección puede llevar a colitis grave, hospitalización e incluso muerte. Estudios muestran que las personas que toman antibióticos innecesarios tienen entre 7 y 10 veces más riesgo de desarrollar esta infección que quienes no los toman.
Además, los antibióticos pueden causar reacciones alérgicas, daño renal, alteraciones en el hígado y problemas neurológicos. Algunos, como la vancomicina o la colistina, son tan potentes que se usan solo como último recurso. Si los usamos sin control, terminaremos sin ellos cuando realmente los necesitemos.
¿Cómo funcionan los programas de stewardship en la práctica?
En los hospitales, los programas de stewardship tienen un equipo dedicado: un médico especialista en enfermedades infecciosas y un farmacéutico clínico. Juntos revisan las recetas de antibióticos cada día. No solo miran qué se recetó, sino por qué. ¿Se hizo un cultivo de sangre? ¿Se usó una prueba de procalcitonina para saber si la infección es bacteriana o viral? Estas pruebas, que miden marcadores en la sangre, ayudan a decidir si un antibiótico es realmente necesario.
En el Hospital Nebraska Medicine, desde 2004, implementaron un sistema donde los farmacéuticos revisan las recetas y dan recomendaciones en tiempo real. El resultado: una reducción del 32% en infecciones por C. difficile y una disminución de 2 días en la duración promedio del tratamiento. Eso significa menos efectos secundarios, menos días en el hospital y menos gastos.
En las unidades de cuidados intensivos, donde se usa el 50-70% de todos los antibióticos del hospital, los programas de stewardship son vitales. Allí, los médicos a menudo recetan antibióticos de amplio espectro por miedo a dejar sin tratar una infección. Pero con datos y apoyo, aprenden a cambiar a un antibiótico más específico en menos de 48 horas. Esto reduce la resistencia y protege al paciente.
¿Qué pasa en los consultorios y en casa?
La mayoría de los antibióticos innecesarios se recetan fuera del hospital. En consultorios y salas de emergencia, los médicos a veces prescriben antibióticos porque el paciente insiste, porque no hay tiempo para hacer pruebas, o porque temen una queja legal. Pero eso cambia cuando se les da apoyo.
Los programas de stewardship en atención primaria usan herramientas simples: alertas electrónicas en el sistema de historias clínicas, guías rápidas en la pantalla, y comparaciones de prescripción. Por ejemplo, si un médico receta más antibióticos que sus colegas, recibe un aviso: "Usted recetó antibióticos en el 78% de los casos de faringitis, mientras que el promedio del grupo es del 25%." Esto no es para castigar, sino para enseñar.
La CDC estima que en EE.UU. se escriben 47 millones de recetas innecesarias de antibióticos cada año en consultorios. Si se redujeran solo a la mitad, se evitarían cientos de miles de casos de diarrea, alergias y hospitalizaciones.
¿Cuáles son los desafíos más grandes?
No es fácil cambiar hábitos arraigados. Muchos médicos temen que si no recetan un antibiótico, el paciente empeore. Pero los datos dicen lo contrario: en estudios controlados, los pacientes tratados con stewardship tienen los mismos resultados clínicos que los que recibieron antibióticos innecesarios, pero con mucho menos daño secundario.
Otro obstáculo es la falta de recursos. En hospitales pequeños o en residencias de ancianos, no hay farmacéuticos dedicados ni médicos especializados. Por eso, la CDC recomienda modelos de apoyo remoto, como el programa ASAP de Nebraska, que ayuda a clínicas pequeñas con consultas virtuales y guías adaptadas.
En las residencias de ancianos, solo el 48% tiene programas de stewardship, frente al 88% en hospitales grandes. Y esto es preocupante: los adultos mayores son los más vulnerables a los efectos secundarios de los antibióticos, y también los que más los reciben.
¿Qué puedes hacer tú como paciente?
Tú no eres solo un receptor pasivo. Eres parte clave del sistema. Aquí tienes lo que puedes hacer:
- Si te recetan un antibiótico, pregunta: "¿Es esta infección bacteriana?" Si te dicen que es un resfriado o una gripe, no necesitas antibiótico.
- Pregunta: "¿Hay alguna prueba que pueda confirmar que necesito este medicamento?" Como una prueba de antígenos o una procalcitonina.
- Si te lo recetan, pregúntate: "¿Cuántos días debo tomarlo?" Muchas veces, 5 días son suficientes, no 10.
- Never share antibiotics or use leftover ones. Lo que te sirvió a ti puede ser peligroso para otra persona.
- Si tienes diarrea después de tomar antibióticos, no la ignores. Habla con tu médico. Puede ser C. difficile.
Estas preguntas no te hacen difícil o desconfiado. Te hacen parte de la solución.
¿Qué está cambiando en el futuro?
La tecnología está ayudando. Pruebas rápidas de ADN pueden identificar bacterias en menos de 2 horas, en lugar de días. En un estudio de 2022, con estas pruebas, los pacientes con neumonía dejaron de tomar antibióticos 2,1 días antes, sin aumentar complicaciones.
La inteligencia artificial también está entrando. Algunos sistemas ya analizan historias clínicas en tiempo real y sugieren si un antibiótico es necesario, cuál elegir y por cuánto tiempo. No reemplazan al médico, pero lo apoyan con datos precisos.
La Organización Mundial de la Salud advierte que, sin acción, para 2050 las infecciones resistentes podrían causar 10 millones de muertes al año. El antibiotic stewardship no es un lujo: es una necesidad. Y cada receta bien usada es un paso hacia un futuro donde los antibióticos sigan funcionando.
¿Qué tan efectivos son estos programas?
Los datos no mienten. En 28 hospitales de EE.UU., los programas de stewardship redujeron los eventos adversos relacionados con antibióticos en un 21,5%. En hospitales con programas sólidos, las infecciones por C. difficile bajaron entre un 25% y un 30%. La resistencia bacteriana también disminuyó entre un 10% y un 20%.
Y no es solo salud: se ahorra dinero. Cada caso de C. difficile cuesta al sistema de salud entre $6.000 y $30.000. Reducirlos solo un 20% significa millones de dólares ahorrados cada año.
El cambio no ocurrió de la noche a la mañana. Tomó años de educación, seguimiento, y ajustes. Pero funcionó. Porque se enfocó en lo que realmente importa: proteger a los pacientes, no solo tratar síntomas.
¿Los antibióticos son malos?
No, los antibióticos no son malos. Son medicamentos esenciales que salvan vidas cuando se usan correctamente. El problema no es el antibiótico en sí, sino su uso inapropiado. Tomarlos cuando no son necesarios, usarlos por demasiado tiempo, o elegir el tipo incorrecto es lo que causa daños. Cuando se usan bien, son seguros y eficaces.
¿Puedo dejar de tomar el antibiótico si me siento mejor antes?
No lo hagas sin consultar a tu médico. Aunque te sientas mejor, algunas bacterias pueden seguir vivas. Dejar el tratamiento temprano puede hacer que esas bacterias resistentes sobrevivan y se multipliquen. Pero tampoco debes tomarlo más tiempo del necesario. Hoy, muchos tratamientos son de 5 a 7 días, no 10 o 14. Pregunta a tu médico cuánto tiempo realmente necesitas.
¿Por qué me recetan antibióticos si tengo gripe?
La gripe es causada por un virus, y los antibióticos no funcionan contra virus. A veces, los médicos recetan antibióticos por presión del paciente, por miedo a complicaciones, o porque no hay tiempo para hacer pruebas. Pero esto es inapropiado. Si tienes gripe, el mejor tratamiento es descanso, hidratación y medicamentos para aliviar síntomas. Un antibiótico no te curará más rápido y puede hacerte más daño.
¿Qué síntomas indican que un antibiótico me está haciendo daño?
Los signos más comunes son diarrea acuosa, dolor abdominal, fiebre, náuseas o sangre en las heces. Si aparecen durante o después de tomar antibióticos, especialmente si son severas, podrías tener una infección por Clostridioides difficile. También puedes tener reacciones alérgicas: erupciones, hinchazón, dificultad para respirar. Si tienes alguno de estos síntomas, deja el medicamento y llama a tu médico inmediatamente.
¿Los antibióticos de venta libre existen en España?
No. En España y en la Unión Europea, todos los antibióticos requieren receta médica. No puedes comprarlos en la farmacia sin una prescripción. Esto es una medida de salud pública para evitar el uso inapropiado. Si alguien te vende antibióticos sin receta, está actuando ilegalmente y pone en riesgo tu salud y la de otros.
¿Qué sigue después?
El antibiotic stewardship no es un proyecto que termina. Es un cambio cultural. Cada vez que un médico elige un antibiótico más específico, cada vez que un paciente pregunta por qué lo necesita, cada vez que una farmacia se niega a entregarlo sin receta, se protege a alguien. La próxima vez que te receten un antibiótico, no lo aceptes como algo automático. Pregunta. Investiga. Participa. Porque tu salud, y la de quienes te rodean, depende de cada decisión correcta.