Dolor de Fibromialgia: Dolor Generalizado y Uso de Antidepresivos
feb, 16 2026
Si tienes fibromialgia, sabes que el dolor no es solo en un lugar. Es como si todo tu cuerpo estuviera en llamas, pero sin quemadura visible. No es un dolor agudo que se va con un analgésico. Es un dolor constante, profundo, que te acompaña día y noche, en los hombros, las caderas, la espalda, las rodillas… por todas partes. Y lo peor no es solo el dolor: es la fatiga que no se va, el sueño interrumpido, y esa niebla mental que hace que te olvides hasta tu propio nombre. Muchos piensan que es "todo en la cabeza". Pero no. La fibromialgia es real. Y los antidepresivos, aunque suenen extraños, son uno de los tratamientos más usados y estudiados para controlarlo.
¿Qué es realmente el dolor de fibromialgia?
La fibromialgia no es una inflamación de músculos ni un desgaste articular. No hay lesiones visibles en una resonancia ni en una radiografía. Lo que pasa está dentro del sistema nervioso central. Es como si tu cerebro y médula espinal hubieran ajustado el volumen del dolor al máximo. Un simple toque en el hombro, el frío de un aire acondicionado, o incluso un estrés emocional pequeño, se convierten en señales de dolor intenso. Según la American College of Rheumatology (2023), para diagnosticar fibromialgia, el dolor debe ser generalizado: presente en ambos lados del cuerpo, arriba y abajo de la cintura, y durar al menos tres meses. No es un dolor intermitente. Es constante. Y afecta entre el 2% y el 4% de la población mundial, con mujeres representando entre el 75% y el 90% de los casos.
El cuerpo no tiene daño, pero el sistema nervioso sí está confundido. Por eso, los medicamentos que solo atacan la inflamación, como el ibuprofeno, casi no sirven. Lo que necesitas es un tratamiento que cambie cómo tu cerebro interpreta el dolor. Y ahí entran los antidepresivos.
¿Por qué usan antidepresivos para un dolor físico?
Es una pregunta que muchos pacientes hacen: "¿Por qué me recetan un antidepresivo si no estoy deprimido?" La respuesta es simple: estos medicamentos no se usan aquí para curar la depresión. Se usan porque modulan el dolor.
Desde los años 90, los científicos descubrieron que ciertos antidepresivos, aunque fueron creados para tratar el ánimo, también afectan directamente las vías del dolor en el cerebro. Funcionan aumentando los niveles de dos neurotransmisores: serotonina y norepinefrina. Estos químicos actúan como interruptores que bajan el volumen de las señales de dolor que llegan al cerebro. Es como poner un filtro entre el dolor y tu conciencia. No lo elimina, pero lo suaviza. Y eso hace una gran diferencia.
Esto no es teoría. Es evidencia. Estudios controlados muestran que alrededor del 50% de las personas con fibromialgia logran una reducción del 30% o más en su dolor con estos medicamentos. No es una cura. Pero para muchos, es suficiente para volver a dormir, a caminar, a trabajar, a vivir.
¿Qué antidepresivos se usan y cómo funcionan?
No todos los antidepresivos son iguales para la fibromialgia. Hay tres clases principales que tienen respaldo científico:
- Antidepresivos tricíclicos (TCA): como la amitriptilina y la nortriptilina. Son los más antiguos, pero aún los más efectivos para mejorar el sueño. La amitriptilina, por ejemplo, se usa en dosis muy bajas: de 5 a 10 mg por la noche. A esa dosis, casi no actúa como antidepresivo, pero sí reduce el dolor y mejora la calidad del sueño profundo. Estudios muestran que un 47% de los pacientes reportan una mejoría significativa con ella, frente al 28% con placebo.
- Inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina (SNRI): duloxetina (Cymbalta) y milnaciprana (Savella). Estos son los únicos antidepresivos aprobados específicamente para fibromialgia por la FDA. La duloxetina se usa en dosis de 30-60 mg al día. La milnaciprana, en cambio, se prescribe en dosis más altas (100-200 mg) que las usadas para la depresión, porque el cuerpo necesita más para bloquear las señales de dolor. Ambos son más tolerables que los TCA, pero pueden causar náuseas o sudoración excesiva.
- Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (SSRI): como la sertralina o el escitalopram. Aunque son populares para la depresión, su eficacia para el dolor de fibromialgia es limitada. No son recomendados como primera opción.
La amitriptilina sigue siendo la más usada en la práctica clínica. Por qué? Porque es barata. En España, un mes de amitriptilina puede costar entre 4 y 10 euros. La duloxetina o milnaciprana, en cambio, pueden costar hasta 300 euros al mes si no están en el sistema público. Y no hay duda: la amitriptilina funciona. Pero también tiene efectos secundarios.
Los efectos secundarios: el precio del alivio
Nadie dice que estos medicamentos sean fáciles de tomar. La mayoría de los pacientes experimentan efectos secundarios al principio. El 78% los sufren en las primeras semanas, según datos del Centro de Dolor de Stanford (2023).
- Amitriptilina: somnolencia, boca seca, aumento de peso, mareos. Muchos pacientes dicen que la boca seca es lo peor. En una encuesta de 1.247 usuarios en Drugs.com, el 68% reportó boca seca. Pero el 48% también dijo que finalmente pudo dormir por primera vez en años.
- Duloxetina: náuseas (49%), sudoración (37%), pérdida de apetito. Algunos pacientes sienten que se vuelven "emocionalmente planos". Como dijo un usuario de Reddit: "Redujo mi dolor del 8/10 al 5/10, pero me sentí como un robot".
- Milnaciprana: dolores de cabeza (53%), estreñimiento (31%), ansiedad. Aunque es menos sedante, muchos la abandonan por los dolores de cabeza.
Y no es raro que los pacientes dejen de tomarlos. Según la CDC (2023), el 30% de las personas con fibromialgia dejan los antidepresivos en los primeros tres meses. Pero no porque no funcionen. Porque los efectos secundarios son difíciles de manejar al principio.
La clave: empezar muy bajo y subir muy despacio
El error más común es empezar con una dosis alta. No. La clave está en la paciencia y en la lentitud.
La guía de la American College of Rheumatology (2023) y la AAFP recomiendan empezar con una dosis mínima: 5 mg de amitriptilina por la noche, con la cena. Y esperar. No aumentar en una semana. No en dos. Se espera al menos 4-6 semanas para ver si hay algún cambio. Muchos pacientes se desaniman y dejan el medicamento antes de que haga efecto. Pero los efectos tardan. A veces hasta 8-12 semanas.
El "regla 3-3-3" propuesta por la European Pain Federation es útil: empieza con 3 mg, aumenta 3 mg cada 3 días. Eso evita los efectos secundarios fuertes. Y se recomienda tomarlo con una pequeña merienda para reducir las náuseas. No es una pastilla mágica. Es un ajuste fino, como calibrar un instrumento musical.
¿Son la única solución? No. Pero son clave
La fibromialgia no se trata solo con pastillas. La evidencia más fuerte que existe hoy es que el ejercicio físico regular es el tratamiento más efectivo. Caminar 30 minutos al día, nadar, hacer yoga, bailar… cualquier actividad que mueva el cuerpo sin forzarlo reduce el dolor más que cualquier medicamento. También son clave el manejo del estrés, el sueño reparador y la terapia cognitivo-conductual.
Los antidepresivos no son el primer paso. Son el segundo. El primero es cambiar el estilo de vida. Pero cuando esos cambios no son suficientes, los medicamentos entran como un apoyo. Como dijo el Dr. Daniel Clauw, director del Centro de Investigación de Dolor Crónico de Michigan: "Las TCAs de baja dosis son la terapia farmacológica más rentable para la fibromialgia, especialmente en pacientes con insomnio".
Y hay un dato importante: los antidepresivos funcionan mejor en quienes tienen síntomas de ansiedad o depresión, que afectan entre el 30% y el 50% de los pacientes. Pero también ayudan a quienes no tienen depresión. Porque no actúan sobre el ánimo. Actúan sobre el dolor.
Lo que no te dicen: el tiempo y la persistencia
La fibromialgia no se cura. Pero se puede manejar. Y lo que muchos pacientes descubren después de años es que los antidepresivos no siempre se usan en la misma dosis. Al principio, se necesita más. Luego, cuando el cuerpo se acostumbra, y el ejercicio y el sueño mejoran, se puede reducir la dosis. Un estudio de la Fibromyalgia Network (2023) mostró que el 42% de quienes llevan más de 5 años con antidepresivos usan dosis de mantenimiento más bajas que las iniciales.
Y si un medicamento no funciona, no es porque seas "imposible". Es porque no es el correcto para ti. La respuesta varía mucho. Lo que le funciona a una persona puede no funcionarle a otra. Por eso, los médicos ahora consideran pruebas genéticas (como el CYP450) para ver cómo tu cuerpo metaboliza los fármacos. Eso evita probar y fallar varias veces.
¿Vale la pena intentarlo?
Si has probado masajes, estiramientos, cambios en la dieta, y el dolor sigue ahí, los antidepresivos pueden ser el puente que necesitas. No son la solución perfecta. Tienen efectos secundarios. Toman tiempo. No curan. Pero sí dan algo que muchos pacientes no tenían: un poco de alivio. Un sueño sin interrupciones. Un día sin sentir que te están pinchando por dentro. Una energía para levantarte y hacer algo más que sobrevivir.
La fibromialgia no es una enfermedad que se pueda ignorar. Pero tampoco es una sentencia de sufrimiento eterno. Los antidepresivos, usados con inteligencia, son una herramienta poderosa. No la única. Pero sí una de las más probadas.
¿Los antidepresivos curan la fibromialgia?
No. Los antidepresivos no curan la fibromialgia. Su función es reducir la intensidad del dolor, mejorar el sueño y aliviar la fatiga. Actúan sobre el sistema nervioso central para disminuir la sensibilidad al dolor, pero no eliminan la causa subyacente de la enfermedad. El objetivo es mejorar la calidad de vida, no eliminar la enfermedad.
¿Por qué se usan antidepresivos si no estoy deprimido?
Porque estos medicamentos actúan sobre neurotransmisores como la serotonina y la norepinefrina, que regulan tanto el estado de ánimo como la percepción del dolor. En dosis bajas, no tienen efecto antidepresivo significativo, pero sí reducen las señales de dolor que envía el cerebro. Es una acción diferente a la que tienen en la depresión, y se usa específicamente para controlar el dolor crónico.
¿Cuánto tarda en hacer efecto un antidepresivo para el dolor de fibromialgia?
Entre 4 y 8 semanas. Algunos pacientes notan mejoras leves después de 2-3 semanas, pero el efecto completo suele tardar hasta 12 semanas. Por eso es crucial no abandonar el tratamiento antes de ese tiempo. Muchos pacientes dejan de tomarlo por impaciencia, sin darse cuenta de que el medicamento aún no ha alcanzado su máximo efecto.
¿Cuál es el antidepresivo más efectivo para la fibromialgia?
La amitriptilina es la más estudiada y efectiva para reducir el dolor y mejorar el sueño, especialmente en dosis bajas (5-50 mg). Sin embargo, la duloxetina y la milnaciprana también son eficaces y tienen mejor tolerabilidad en algunos pacientes. La elección depende de los síntomas principales (dolor, insomnio, ansiedad) y de los efectos secundarios que puedas tolerar.
¿Puedo dejar de tomar el antidepresivo si me siento mejor?
No sin consultar a tu médico. Dejarlo de forma abrupta puede causar síntomas de retirada como mareos, náuseas, insomnio o incluso un aumento del dolor. Si decides dejarlo, debe hacerse de forma gradual, reduciendo la dosis en intervalos de semanas, bajo supervisión médica. Muchos pacientes logran mantenerse con dosis más bajas de mantenimiento, incluso después de mejorar.