Fuentes de Evidencia del Mundo Real para la Seguridad de Fármacos: Registros y Datos de Reclamaciones
feb, 2 2026
Comparador de Fuentes de Evidencia del Mundo Real
¿Qué fuente de evidencia usar para monitorizar la seguridad del fármaco?
Esta herramienta te ayuda a decidir si los registros o los datos de reclamaciones son la mejor opción para monitorear la seguridad de un fármaco, según tu situación específica. Los registros ofrecen detalles clínicos profundos pero son más costosos, mientras que los datos de reclamaciones cubren poblaciones masivas pero carecen de información detallada.
Nota: La FDA y la EMA recomiendan combinar ambos sistemas cuando es posible para reducir falsos positivos en señales de seguridad hasta en un 40%.
La seguridad de los medicamentos no termina cuando salen del laboratorio. Una vez que un fármaco llega al mercado, los fabricantes y las agencias reguladoras deben seguir vigilando qué pasa con los pacientes en la vida real. Aquí es donde entran los registros y los datos de reclamaciones: dos fuentes clave de evidencia del mundo real (RWE) que ayudan a detectar efectos secundarios raros, evaluar riesgos a largo plazo y confirmar que un medicamento sigue siendo seguro para millones de personas.
¿Qué es la evidencia del mundo real y por qué importa?
La evidencia del mundo real no viene de ensayos clínicos controlados, donde los pacientes son seleccionados con criterios estrictos y se monitorean en condiciones ideales. En cambio, se basa en datos recogidos durante la atención médica cotidiana: cuando una persona con diabetes toma su medicamento, cuando un paciente con cáncer visita al oncólogo, o cuando un farmacéutico dispensa un fármaco en una farmacia. Estos datos, que antes se consideraban solo para facturación, hoy son esenciales para entender cómo funcionan los medicamentos fuera del laboratorio.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) definió formalmente esta evidencia en 2018 como la información sobre el uso y los riesgos o beneficios de un producto médico, derivada de datos recogidos en entornos reales. Desde entonces, ha aprobado al menos 12 nuevos usos o medicamentos basándose en esta evidencia. En Europa, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) creó en 2021 Darwin EU, una red que conecta bases de datos de 15 países para monitorear la seguridad de los medicamentos en más de 100 millones de personas.
Registros: la mirada detallada de los pacientes
Los registros son sistemas estructurados que recopilan información clínica específica sobre pacientes con una enfermedad o que usan un medicamento en particular. Pueden ser pequeños, como un registro de un hospital con 200 pacientes, o masivos, como el registro de cáncer SEER en EE.UU., que cubre casi la mitad de la población.
Lo que los hace únicos es la riqueza de los datos: no solo incluyen códigos de diagnóstico, sino también resultados de laboratorio, imágenes médicas, tratamientos exactos, dosis, y hasta lo que los pacientes reportan sobre su calidad de vida. Por ejemplo, el Registro de Pacientes con Fibrosis Quística ayudó a identificar efectos secundarios específicos del medicamento ivacaftor en pacientes con ciertas mutaciones genéticas, algo que no se vio en los ensayos clínicos iniciales.
La completitud de estos datos es alta: entre un 68% y un 92%, según la Sociedad Internacional de Farmacoeconomía y Resultados en Salud (ISPOR). Los registros aportan un 37,2% más de detalle sobre resultados a largo plazo que los datos de reclamaciones. Pero tienen un problema: son caros y lentos. Crear un registro nuevo puede costar entre 1,2 y 2,5 millones de dólares y llevar entre 18 y 24 meses. Además, solo participan entre un 60% y un 80% de los pacientes elegibles, lo que puede introducir sesgos.
Los datos de reclamaciones: el gran panorama
Los datos de reclamaciones son lo que las aseguradoras y los sistemas de salud usan para pagar por servicios médicos. Contienen códigos de diagnóstico (ICD-10), procedimientos (CPT), medicamentos recetados (códigos NDC) y cuántas veces un paciente visitó al médico o fue hospitalizado.
Lo que los hace poderosos es su escala. La base de datos IBM MarketScan cubre 200 millones de personas, y Medicare tiene más de 15 años de historial para cada beneficiario. Esto permite detectar efectos adversos raros que ocurren en uno de cada 10.000 pacientes. En 2015, la FDA analizó 1,2 millones de registros de Medicare para evaluar si el entacapona aumentaba el riesgo cardiovascular: no encontró evidencia de ello.
Pero tienen una gran limitación: no recogen detalles clínicos. Solo sabes que se recetó un medicamento, pero no si el paciente lo tomó, si tenía problemas hepáticos, o si se le hizo un análisis de sangre. La completitud de datos clínicos como laboratorios es solo del 45-60%. Además, los códigos de diagnóstico pueden estar mal asignados en hasta un 20% de los casos, según la Agencia de Investigación y Calidad en Salud de EE.UU. (AHRQ).
Registros vs. datos de reclamaciones: ¿cuál usar?
La elección no es “mejor o peor”, sino “para qué sirve cada uno”.
- Si necesitas saber cómo responde un paciente con insuficiencia cardíaca a un nuevo fármaco, con su presión arterial, función renal y síntomas reportados, usa un registro.
- Si quieres saber si un medicamento para la presión arterial está causando más infartos en ancianos con diabetes, y tienes acceso a millones de historiales de seguros, usa datos de reclamaciones.
Para detectar eventos raros, los registros son más eficientes: necesitas solo 500.000 pacientes para encontrar un efecto adverso que ocurre en uno de cada 10.000. Con datos de reclamaciones, necesitas un millón. Pero los datos de reclamaciones pueden seguir a más personas durante más tiempo.
La FDA y la EMA ya no los ven como competidores. En 2023, el Consejo Internacional de Armonización (ICH) recomendó combinarlos. Cuando se usan juntos, los falsos positivos en señales de seguridad se reducen hasta un 40%. Por ejemplo, la aprobación del palbociclib en 2019 se basó en datos de registros, reclamaciones y reportes espontáneos juntos.
Desafíos reales: más que solo tecnología
Implementar estos sistemas no es solo cuestión de tener software. El mayor obstáculo es la estandarización. En una encuesta de IQVIA en 2023, el 40-60% del tiempo y el presupuesto de proyectos de evidencia del mundo real se gasta en limpiar y armonizar datos de diferentes fuentes. ¿Qué pasa si un hospital usa un sistema de codificación diferente al de la aseguradora? Los datos no encajan.
La privacidad también es un límite. En Europa, el GDPR exige proteger los datos personales con rigurosidad. En EE.UU., el HIPAA limita qué información se puede compartir. Y no todos los registros sobreviven. Según un estudio del NIH en 2022, el 35% de los registros académicos dejan de funcionar en cinco años por falta de financiación.
Además, los análisis estadísticos deben corregir sesgos. Por ejemplo, el “sesgo de tiempo inmortal” ocurre cuando se mide el riesgo de un medicamento desde el momento en que se receta, pero los pacientes que lo toman ya han sobrevivido un tiempo sin efectos adversos. La FDA dice que usar métodos correctos reduce este sesgo hasta en un 50%.
El futuro: inteligencia artificial y datos en tiempo real
La tecnología está acelerando todo. En 2023, Novartis comenzó a integrar datos de relojes inteligentes con datos de reclamaciones para monitorear la seguridad del Entresto en pacientes con insuficiencia cardíaca. Si el ritmo cardíaco de un paciente cambia de forma inusual, el sistema alerta automáticamente.
En 2024, un estudio en JAMA Network Open mostró que algoritmos de inteligencia artificial pueden reducir los falsos positivos en señales de seguridad hasta en un 28%. La FDA lanzó en septiembre de 2023 su programa REAL, que busca estandarizar la recolección de datos en 20 enfermedades prioritarias, especialmente en enfermedades raras, donde los registros son la única forma de recopilar suficientes datos.
El mercado global de evidencia del mundo real creció de 2.140 millones de dólares en 2022 a una proyección de 10.700 millones para 2030. Las farmacéuticas ahora destinan entre el 8% y el 12% de sus presupuestos de farmacovigilancia a estos sistemas, frente al 3-5% en 2017. En oncología, el 38% de las solicitudes de evidencia usan registros; en enfermedades cardiovasculares, el 45% usan datos de reclamaciones.
¿Qué significa esto para los pacientes?
Que los medicamentos que tomas no se dejan de vigilar. Cada vez que un fármaco es aprobado, no es el final del proceso, sino el comienzo de una vigilancia continua. Los registros y los datos de reclamaciones permiten descubrir efectos secundarios que no se vieron en los ensayos, como una reacción rara en ancianos, o un riesgo en mujeres embarazadas.
Esto no es teoría. En 2021, la EMA aprobó una nueva indicación para el tacrolimus basándose en datos del Registro Científico de Trasplantes. En 2017, la FDA amplió la indicación del pembrolizumab usando datos de un registro de acceso ampliado. Estos no son casos aislados: son la nueva norma.
La seguridad de los medicamentos ya no depende solo de los ensayos clínicos. Depende de millones de historias reales, recogidas en consultorios, hospitales y farmacias. Y eso, para un paciente, significa una protección más profunda, más cercana y más humana.
¿Qué es más confiable: un registro o los datos de reclamaciones para detectar efectos secundarios?
Depende del tipo de efecto secundario. Si es raro y requiere detalles clínicos específicos (como una alteración en un nivel de enzimas hepáticas o un síntoma neurológico), los registros son más confiables porque contienen información detallada. Si el efecto secundario es común y se relaciona con eventos de salud generales (como infartos, hospitalizaciones o muertes), los datos de reclamaciones son mejores porque cubren poblaciones mucho más grandes. Lo ideal es combinar ambos.
¿Por qué los datos de reclamaciones no muestran si un paciente tomó realmente su medicamento?
Porque los datos de reclamaciones solo registran lo que se recetó o dispensó, no lo que el paciente hizo después. Si un médico receta un medicamento y el paciente no lo compra o no lo toma, el sistema no lo sabe. Eso es un límite importante: puedes ver que se recetó un anticoagulante, pero no si el paciente lo tomó de forma regular, lo que puede distorsionar los resultados. Los registros pueden incluir reportes del paciente o controles de adherencia, pero los datos de reclamaciones no.
¿Cómo saben las agencias reguladoras que los datos de reclamaciones no están sesgados?
Usan métodos estadísticos para corregir sesgos conocidos. Por ejemplo, el “sesgo de tiempo inmortal” se corrige excluyendo los primeros días después de la receta, cuando los pacientes aún no han tenido tiempo de desarrollar efectos adversos. También comparan grupos similares (pacientes que tomaron el medicamento con otros que no lo hicieron, pero que tenían la misma enfermedad y edad). La FDA exige que estos métodos se validen antes de usar los datos para decisiones regulatorias.
¿Son los registros de pacientes solo para enfermedades raras?
No. Aunque son especialmente útiles para enfermedades raras (porque hay pocos pacientes y los ensayos clínicos no pueden capturar suficientes datos), también se usan en enfermedades comunes. Por ejemplo, los registros de diabetes, cáncer y enfermedades cardiovasculares son comunes en muchos países. El registro SEER en EE.UU. cubre casi la mitad de la población y es clave para estudiar la eficacia y seguridad de tratamientos oncológicos.
¿Qué pasa con la privacidad de los pacientes en estos sistemas?
La privacidad es un requisito legal, no una opción. En EE.UU., los datos deben estar anonimizados según HIPAA. En Europa, se sigue el GDPR, que exige consentimiento explícito y protección de datos desde el diseño. Los sistemas no usan nombres, números de identificación o direcciones. Solo se usan códigos anónimos. Además, los datos se analizan en entornos seguros, y solo los investigadores autorizados pueden acceder a ellos.
¿Se están usando estos datos en España?
Sí, aunque el sistema aún está en desarrollo. España participa en la red Darwin EU, que incluye bases de datos de salud de varios países europeos. El Instituto de Salud Carlos III y otras instituciones están trabajando en la integración de datos de historias clínicas electrónicas y sistemas de facturación para generar evidencia del mundo real. Algunos registros nacionales, como el de trasplantes o de enfermedades raras, ya se usan para informar decisiones regulatorias a nivel europeo.
Luis Antonio Agapito de la Cruz
febrero 2, 2026 AT 15:52Me encanta que finalmente se esté tomando en serio la evidencia del mundo real. En mi pueblo, un vecino tuvo una reacción rara con un medicamento y nadie lo registró... hasta que se volvió viral en redes. ¡Es hora de que los sistemas de salud escuchen más a los pacientes! 😊
Vicenta Vila
febrero 3, 2026 AT 11:43¿Y quién garantiza que los datos de reclamaciones no están manipulados por las farmacéuticas? Las aseguradoras tienen intereses, y los códigos ICD-10 se pueden ‘ajustar’ fácilmente para ocultar efectos adversos. Esto no es ciencia, es marketing disfrazado de estadística. 🤡