SGLT2 Inhibidores y Salud Ósea: Riesgo de Fracturas que Debes Conocer
mar, 16 2026
Calculadora de Riesgo de Fracturas con SGLT2 Inhibidores
Evalúa tu riesgo de fracturas
Esta calculadora te ayuda a entender cómo el medicamento SGLT2 que estás tomando, junto con tus factores individuales, afecta tu riesgo de fracturas. Los resultados te ayudarán a tener una conversación informada con tu médico.
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Si tienes diabetes tipo 2 y tu médico te ha recomendado un medicamento de la clase SGLT2 inhibidores, es posible que hayas escuchado rumores sobre un riesgo de fracturas. ¿Es cierto? ¿Deberías tener miedo? La respuesta no es simple, y depende de qué medicamento estás tomando. No todos los SGLT2 inhibidores son iguales cuando se trata de tu salud ósea.
¿Qué son los SGLT2 inhibidores y para qué sirven?
Los SGLT2 inhibidores son medicamentos para la diabetes tipo 2 que funcionan de forma diferente a la insulina o a los medicamentos que estimulan el páncreas. En lugar de forzar al cuerpo a usar más insulina, estos fármacos hacen que los riñones expulsen el exceso de azúcar por la orina. Esto baja los niveles de glucosa en sangre sin aumentar el riesgo de hipoglucemia. Son conocidos por su capacidad para proteger el corazón y los riñones, algo que muchos pacientes con diabetes necesitan.
Entre los más usados están canagliflozina (Invokana), empagliflozina (Jardiance), y dapagliflozina (Farxiga). Todos comparten el mismo mecanismo de acción, pero no todos tienen el mismo efecto en los huesos.
La historia del riesgo de fracturas: ¿por qué se generó el miedo?
Todo comenzó en 2015, cuando los resultados del estudio CANVAS mostraron que las personas que tomaban canagliflozina tenían un 26% más de fracturas que las que tomaban placebo. Esa cifra no es pequeña. En ese estudio, 15.4 personas de cada 1000 que tomaron canagliflozina sufrieron una fractura al año, frente a 11.9 en el grupo de placebo. La FDA emitió una advertencia oficial en 2016, y desde entonces, los médicos han estado más atentos.
Lo más preocupante fue que las fracturas ocurrían con caídas menores -como tropezar o caerse de pie- y aparecían tan pronto como 12 semanas después de empezar el medicamento. La mayoría de los casos afectaban a caderas, muñecas y brazos, zonas típicas de fracturas en personas mayores o con huesos débiles.
No todos los SGLT2 inhibidores son iguales
Aquí está el punto clave: el riesgo no es igual para todos los medicamentos de esta clase. Mientras que canagliflozina mostró un aumento claro, los otros dos no lo hicieron.
Estudios como EMPA-REG OUTCOME (con empagliflozina) y DECLARE-TIMI 58 (con dapagliflozina) no encontraron ningún aumento significativo en fracturas. Una revisión de 27 ensayos clínicos en 2023, que incluyó a más de 20,000 pacientes, concluyó que el riesgo general de fracturas con SGLT2 inhibidores era prácticamente el mismo que con placebo: un riesgo relativo de 1.02. Eso significa que, en promedio, no hay aumento de riesgo.
Pero hay una excepción: canagliflozina a dosis de 300 mg. En ese caso, el riesgo sí sube. En un estudio de la FDA con 714 pacientes, el uso de canagliflozina 300 mg redujo la densidad mineral ósea (DMO) en la cadera en un 0.92% y en la columna en un 1.04% en dos años, mientras que el placebo solo causó pérdidas de 0.24% y 0.44%. Eso no es solo un número: es un debilitamiento real del hueso.
¿Por qué afecta a los huesos?
La ciencia aún no tiene una respuesta única, pero hay varias teorías que se apoyan en datos reales:
- Pérdida de peso: Los SGLT2 inhibidores hacen que pierdas entre 2 y 4 kg en los primeros meses. Eso puede reducir la carga sobre los huesos, lo que a su vez puede disminuir su fortaleza. Pero esto solo explica un 3% del cambio en los marcadores de desgaste óseo, según la NIH.
- Cambio en el fósforo y las hormonas: Estos medicamentos aumentan la reabsorción de fósforo en la orina, lo que activa la hormona paratiroidea y el FGF23. Estas hormonas pueden desmineralizar los huesos si están desequilibradas.
- Reducción de estradiol en mujeres: En mujeres que tomaron canagliflozina 300 mg, los niveles de estradiol (una hormona clave para mantener los huesos fuertes) bajaron un 9.2%. Eso es significativo, especialmente en mujeres posmenopáusicas.
- Caídas por hipotensión: Algunos pacientes experimentan mareos o bajadas de presión al ponerse de pie. Esto aumenta el riesgo de caídas, y por tanto, de fracturas. El riesgo es bajo (menos del 1%), pero real.
La combinación de estos efectos hace que canagliflozina sea el único de la clase con un patrón claro de riesgo.
¿Qué dicen los expertos y las guías clínicas?
La Asociación Americana de Diabetes (ADA) actualizó sus recomendaciones en 2023 y ahora dice claramente: "Los SGLT2 inhibidores como clase no parecen aumentar el riesgo de fracturas, aunque la canagliflozina específicamente ha mostrado aumentos modestos en algunos estudios".
La FDA mantiene su advertencia solo para canagliflozina. No lo hace para empagliflozina ni dapagliflozina. La EMA, por su parte, pide advertencias generales para toda la clase, pero sin diferenciar entre fármacos.
La Asociación Americana de Endocrinólogos Clínicos (AACE) recomienda hacer una evaluación de densidad ósea (con una prueba DXA) antes de prescribir canagliflozina en pacientes con osteoporosis confirmada (T-score ≤ -2.5) o con fracturas previas. Para los otros dos medicamentos, no lo recomienda.
Un estudio de 347 endocrinólogos en 2022 reveló que el 82% evita prescribir canagliflozina en pacientes con osteoporosis, pero solo el 34% hace lo mismo con dapagliflozina. Eso muestra que los médicos ya están diferenciando.
¿Qué debes hacer si estás en tratamiento?
Si ya tomas un SGLT2 inhibidor y no has tenido caídas ni fracturas, no te alarmes. No hay evidencia de que debas dejarlo solo por miedo a los huesos.
Pero si estás considerando empezar uno, o ya tienes factores de riesgo, aquí te dejo lo que debes hacer:
- Evalúa tu historial: ¿Has tenido fracturas antes? ¿Tienes osteoporosis diagnosticada? ¿Eres mujer posmenopáusica? ¿Tienes más de 65 años? Si respondiste sí a alguna, necesitas una evaluación más cuidadosa.
- Pide una DXA: Si tu médico piensa en prescribirte canagliflozina, pide una densitometría ósea (DXA). Si tu T-score está por debajo de -2.0, considera otro medicamento.
- Pregúntate por el medicamento: ¿Te van a recetar canagliflozina, empagliflozina o dapagliflozina? No aceptes el primero sin discutirlo. Los otros dos tienen el mismo efecto en la glucosa y el corazón, pero sin el mismo riesgo óseo.
- Cuida tu equilibrio: Haz ejercicios de fortalecimiento y equilibrio. Usa calzado antideslizante. Elimina alfombras sueltas en casa. Reduce el riesgo de caídas, independientemente del medicamento.
¿Y si ya tienes osteoporosis?
Si ya tienes osteoporosis, el canagliflozina está en la lista de medicamentos potencialmente inapropiados para adultos mayores según los criterios Beers 2023. No es una prohibición, pero sí una advertencia fuerte.
En ese caso, empagliflozina y dapagliflozina son opciones mucho más seguras. Estudios recientes muestran que incluso en pacientes con alto riesgo de fractura, estos medicamentos tienen un riesgo similar o menor que los GLP-1 agonistas y los inhibidores de DPP-4.
Una encuesta de la ADA mostró que el 78% de los pacientes con diabetes están preocupados por el riesgo de fracturas con estos medicamentos. Eso es comprensible. Pero la buena noticia es que, fuera de canagliflozina, el riesgo es mínimo.
El futuro: ¿cómo cambiará esto?
Los expertos aún están estudiando el tema. Algunos, como el Dr. Robert Heaney, dicen que los estudios actuales son demasiado cortos y que podríamos estar viendo efectos a largo plazo que aún no se han detectado. Otros, como el Dr. Thomas Addison, afirman que el miedo ha sido exagerado y que los datos reales no respaldan una alerta generalizada.
Lo que sí está claro es que el enfoque ya no es "todos los SGLT2 inhibidores son iguales". Ahora es: "depende del medicamento, del paciente y del contexto". La próxima versión del consenso ADA/ESD en 2024 probablemente incluirá algoritmos precisos para decidir quién puede usar qué medicamento sin riesgo.
Por ahora, lo más seguro es: si tienes riesgo de fractura, evita la canagliflozina. Si no la tienes, los otros dos son opciones excelentes, con beneficios reales para tu corazón y riñones, y sin evidencia de daño óseo.
¿Todos los SGLT2 inhibidores aumentan el riesgo de fracturas?
No. Solo la canagliflozina ha mostrado un aumento claro en estudios clínicos. Empagliflozina y dapagliflozina no han demostrado un riesgo significativo en ensayos grandes ni en estudios de vida real. La FDA y otras agencias reconocen esta diferencia y solo mantienen advertencias específicas para la canagliflozina.
¿Debería dejar de tomar mi SGLT2 inhibidor por miedo a fracturas?
No, a menos que tu médico te lo recomiende. Si estás tomando empagliflozina o dapagliflozina, no hay evidencia de que debas dejarlo. Si tomas canagliflozina y tienes factores de riesgo (como osteoporosis, edad avanzada o caídas recientes), habla con tu médico sobre cambiar a otra opción más segura. Nunca suspendas el medicamento por tu cuenta.
¿Qué pruebas debo hacer si quiero tomar un SGLT2 inhibidor?
Si tienes más de 65 años, has tenido fracturas previas, eres mujer posmenopáusica, o tienes osteoporosis diagnosticada, se recomienda una densitometría ósea (DXA) antes de empezar canagliflozina. Para empagliflozina o dapagliflozina, no es obligatorio, pero sí útil si tienes otros factores de riesgo. También evalúa tu riesgo de caídas: ¿te mareas al levantarte? ¿Tienes problemas de equilibrio?
¿Puedo tomar SGLT2 inhibidores si tengo osteoporosis?
Sí, pero con precaución. La canagliflozina está desaconsejada en pacientes con osteoporosis o fracturas previas según los criterios Beers 2023. Empagliflozina y dapagliflozina son opciones aceptables, incluso en este grupo. Algunos estudios muestran que estos medicamentos tienen un riesgo de fractura similar o menor que otros fármacos antidiabéticos.
¿Por qué se sigue usando canagliflozina si tiene este riesgo?
Porque sigue siendo efectiva y barata. Muchos pacientes responden bien a ella, y en personas jóvenes sin factores de riesgo óseo, el beneficio cardiovascular puede superar el riesgo mínimo. Además, la dosis de 100 mg (no 300 mg) tiene un perfil de seguridad más favorable. El problema no es el medicamento en sí, sino su uso en el grupo equivocado.
¿Qué sigue?
Si tienes diabetes y estás en tratamiento, lo más importante no es el medicamento en sí, sino cómo se adapta a tu cuerpo. La salud ósea no se mide solo con una prueba de densidad. Se mide con tu movilidad, tu equilibrio, tu historial de caídas y tu estilo de vida.
Los SGLT2 inhibidores han cambiado el tratamiento de la diabetes. Pero como cualquier herramienta médica, no son universales. La clave está en elegir el correcto para ti -y eso requiere una conversación honesta con tu médico, no un miedo generalizado.